domingo, 31 de agosto de 2008

DOCUMENTAL ONLINE: “BOLIVIA PARA TODOS”, de EMILIO CARTOY

30/08/2008 - DOCUMENTAL ONLINE: “BOLIVIA PARA TODOS”, de EMILIO CARTOY


Emilio Cartoy Díaz presenta el telefilm “Bolivia para todos”, documental que aborda los conflictos desatados entre los partidarios de la revolución democrática y cultural encabezada por el presidente Evo Morales y los sectores que ven en el nuevo movimiento un peligro a sus privilegios.

Grabado durante 15 meses en distintas localidades de aquel país, la producción cuenta con el análisis de reconocidos intelectuales latinoamericanos, además de testimonios de los principales protagonistas de la actualidad boliviana.


29/08/2008 - PERÚ, la OCTAVA PARADA RADIOFÓNICA


El miércoles 27 de agosto a las 22h emitimos en Radio L'H (96.3 FM) el octavo programa semanal del Mundo Abierto de verano del año 2008, el único espacio radiofónico dedicado en exclusiva al turismo responsable. Ya hemos volado a Bolivia, Rumanía, Mauritania, Paraguay, Alemania, Argelia y Nicaragua. Esta vez los protagonistas fueron Perú y Sodepaz.

Conversamos con Esmeralda Arroyo, Coordinadora de las brigadas a Perú de Sodepaz y sentimos el latido de la tierra y el pueblo peruano gracias a la experiencia socializada por Silvia Ponseti y Maria Pujol, participantes de una brigada de voluntarios. El penúltimo programa se emitirá el sábado 6 de septiembre a las 10h en el 96.3 FM.



Para escuchar el programa de radio y ver el álbum de fotos entra a Perú.

VER DOCUMENTAL "BOLIVIA PARA TODOS"

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Por el Grupo Nuestra Razón de Juan Lacaze. Canción referida a Fanapel

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sábado, 30 de agosto de 2008

La Forestación debe ser frenada de inmediato

la Forestación debe ser frenada de inmediato

Se acaba de confirmar que en poco tiempo más se instalará en el país una nueva planta de celulosa, esta vez de la portuguesa Portucel. Se sumaría a la finlandesa Botnia, que ya está funcionando, la española ENCE, que se está construyendo en el departamento de Colonia, y la sueca Stora Enso, que ratificó su voluntad de construir una fábrica aquí. La inversión de Portucel sería la más importante realizada en el país por una firma extranjera: más de 2.000 millones de dólares, el doble de la de Botnia. Parecería que no hay límites para la “celulolización” del Uruguay…
Parecería. Todo esto remonta a 1987, cuando el Estado comenzó a definir una política en relación a esta industria consensuada por todo el espectro político. Ese año, los partidos conservadores que hasta entonces se habían alternado en el gobierno y la coalición de centroizquierda Frente Amplio acordaron dos cosas centrales: que el Estado promoviera las plantaciones por medio de una serie de medidas y subvenciones y la definición de zonas donde plantar.
Se partía de la creencia de que plantar árboles era plantar bosques, y que plantar bosques era bueno. Desde la industria forestal se decía, y se dice todavía, que cualquier plantación servía para proteger el suelo, regular el ciclo hidrológico, conservar flora y fauna y generar empleo. Eso, que se creyó,sin dudas con honestidad, que era cierto en el 87 (yo mismo lo creí) ahora se ha demostrado que no lo es.
Publicación de la Secretaría Latinoamericana de la Union Internacional de Trabajadores de la Alimentacion (Rel-Uita)
Para acceder a este documento (formato PDF) haga clic sobre el enlace a continuación y descargue el archivo:
La Forestación debe ser frenada de inmediato

Autor | Daniel Gatti 27 agosto 2008 http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/43417

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LA SOJA EN URUGUAY: LA CREACIÓN DE UN NUEVO BLOQUE DE PODER

La soja en Uruguay: La creación de un nuevo bloque de poder
Raúl Zibechi | 10 de junio de 2008

Disponible en la traducción: The Soybean Crop in Uruguay: The Creation of a Power Block




Programa de las Américas www.ircamericas.org


Como sucede en todos los países de la región, la expansión de los monocultivos y la fuerte presencia de empresas multinacionales está creando las condiciones para la formación de nuevos bloques de poder que son los que están orientando las grandes decisiones políticas.

Probablemente Uruguay tenga el récord de expansión de soja en la región, al haber sido el país donde más creció en menos tiempo. Desde el año 2003, la superficie sembrada se multiplicó por 15. En tan pocos años, la soja desplazó otros cultivos tradicionales, como el girasol, el trigo y el sorgo, modificó las formas de siembra y se convirtió en el cultivo estrella. Pero no es, en absoluto, el único cambio que registra el Uruguay luego de la crisis de 2002.

Como acaba de asegurar el magnate mexicano Carlos Slim, "las crisis son oportunidades"1. De la mano de la crisis financiera de 2002, un 25% de la tierra cultivable del país pasó a manos extranjeras. Las mayores compras fueron realizadas por capitales argentinos que controlan la mitad de la producción de soja. Pero no es el único sector: la industria de la carne, la más importante del país, ha sido controlada por brasileños, al igual que el arroz, el mayor cultivo de exportación.

El poder de la soja
En la campaña 2001-2002 había sólo 28,900 hectáreas sembradas con soja. En la campaña 2007-2008 ya son 450,000 hectáreas. Pero se cree que puede llegar al millón. Las razones de este brutal crecimiento hay que buscarlas en Argentina, país de donde proceden quienes cultivan el 54% de la soja en Uruguay. El precio de la tierra es la mitad que en Argentina y no existen impuestos a las exportaciones. Aunque la productividad es menor, la elevada presión tributaria decidida por el gobierno de Cristina Fernández, que ha sido la excusa para el actual conflicto con los agricultores, parece destinada a incrementar la oleada de empresarios que se decidieron por Uruguay desde el año 2003.

En el Litoral—donde están las mejores tierras—ya desplazó a la gandería y amenaza con desplazar a la lechería. De las 16 millones de hectáreas disponibles para la agropecuaria, 13 millones se utilizan para la ganadería, un millón para la agricultura y otro millón están destinadas a la forestación. La ganadería estaría perdiendo unas 350,000 hectáreas al año por la expansión de la soja y se estima que puede caer hasta las nueve millones de hectáreas, en tanto la agricultura pasará de una a tres ó cuatro millones. En la década de 1950, la agricultura llegó a 1,6 millones de hectáreas para caer a un mínimo de 400,000 hectáreas en 20012.

En la zafra actual, "seis empresas, la mayoría extranjeras o relacionadas a capital extranjero, plantan aproximadamente un 25% del área agrícola"3. Sólo el grupo Los Grobo, del argentino Gustavo Grobocopatel, tiene 40,000 hectáreas con soja bajo el nombre Agronegocios del Plata. No son los únicos: el grupo El Tejar cultiva unas 50,000 hectáreas, la mitad con soja; MSU (Manuel Santos Uribelarrea), el Grupo Ceres Tolvas y Calyx Agro (vinculado a la multinacional Dreyfus), todos provenientes de Argentina, combinan la soja cona otros cerales.

El precio de la tierra es una de las claves. Las buenas tierras argentinas para cultivo de soja se cotizan a unos 10,000 dólares la hectárea. En Uruguay oscilan entre dos y cinco mil dólares. Pero en el año 2000, esas mismas tierras valían unos 400 dólares la hectárea. Por eso tantos productores, ávidos de ganancias fáciles, deciden arrendar sus tierras a los pools de siembra de soja. Una hectárea de tambo (lechería) se paga en arriendo a unos 70 dólares. Para soja puede superar los 200 dólares. La rentabilidad de la producción agrícola es entre seis y siete veces superior a la que ofrece la ganadería, por los altos precios internacionales de los granos.

Con la soja la agricultura se convierte en puro negocio gestionado por los "gerenciadores agrícolas", quienes no diferencian entre agricultura y finanzas. Para cubrirse de eventuales riesgos, contratan seguros y fijan precios en función del mercado de futuros de Chicago, diversifican los clientes y los cultivos, la siembra se dispersa en el país y la región, lo que hace que "el negocio no sea más riesgoso que otras actividades financieras"4.

La soja ocupa alrededor del 60% de las tierras dedicadas a la agricultura, pero sigue creciendo todos los años. El girasol, que representaba alrededor del 40% de la superficie cultivada, se redujo al 8.5% en 2007 y el maíz pasó del 30 a sólo el 11.6%.

En 2001, las explotaciones de más de mil hectáreas ocupaban el 7% de la superficie agrícola. Para 2006 ya controlaban el 15% y producían el 57% de la soja pese a que representan sólo el 7% del total de productores. O sea, sólo 54 productores concentran más de la mitad de la producción de soja5. Entre 2000 y 2005, el 47% de los productores agrícolas familiares (con un promedio de 216 hectáreas), abandonaron la agricultura. En el otro extremo, los grandes empresarios agrícola-ganaderos pasaron, en el mismo período, de un promedio de 1,878 a 3,309 hectáreas por productor6.

Por último, la soja no crea puestos de trabajo por la abundante utilización de herbicidas y la absoluta mecanización del cultivo. La lechería ocupa unos 22 trabajadores cada mil hectáreas, la agricultura cerealera da empleo a 10, mientras la soja emplea dos a cinco trabajadores cada mil hectáreas. Sólo la forestación crea menos empleo que la soja.

Un país en remate
Aunque los datos no son nada precisos, se calcula que en el año 2000 el 10% de la tierra estaba en manos de extranjeros7. En los últimos seis años, cuatro millones de hectáreas, un 25% de la superficie cultivable, pasaron a manos de extranjeros8. En Brasil sólo cinco millones de hectáreas están en manos de extranjeros, pese a que tiene una superficie 50 veces mayor.

La mitad del millón de hectáreas que ocupa la forestación está en manos de multinacionales. La empresa finlandesa Botnia tiene 160,000 hectáreas a nombre de Forestal Oriental; la española Ence posee 127,000 hectáreas a nombre de Eufores; la estadounidense Weyerhaeuser tiene 150,000 y la sueca Sora Enso compró 45,000 pero necesitará 120,000 cuando instale su planta. En total medio millón de hectáreas de pino y eucaliptus en manos de grandes empresas extranjeras.

Empresas brasileñas compraron los más grandes frigoríficos de Uruguay. El grupo Marfrig compró los frigoríficos Colonia, Tacuarembó y San José, con lo que sólo ese grupo brasileño controla el 40% de la faena de carne. Con el arroz sucede lo mismo. En 2007, la empresa Camin de Rio Grande do Sul, compró la mayor empresa arrocera uruguaya. El grueso de la cadena del arroz (cultivo, acopio y exportación) está en manos de empresas brasileñas, hacia donde se dirigen la casi totalidad de las exportaciones de ese rubro9.

Ahora está siendo el turno de la lechería, donde están llegando grandes inversores neozelandeses y brasileños. La elevada concentración del sector agropecuario está estrechamente vinculada al proceso de extranjerización: el 72% de la faena de ganado la procesan sólo 10 frigoríficos; el 88% de la faena de cerdos está en manos de cuatro plantas y sólo dos plantas concentran el 80% de la leche procesada10.

La situación es tan grave, que las autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca muestran nerviosismo cuando hablan de tema, ya que se han dado muy pocos pasos adelante a la hora de tomar medidas. El parlamento aprobó una ley que obiliga a las sociedades anónimas propietarias de tierras a convertirse en sociedades nominativas, con el objetivo de que en dos años los propietarios de campos tengan nombre y apellido y el Estado pueda conocer la superficie en manos de extranjeros.

Pero, como sucede en Brasil, los verdaderos propietarios pueden esconderse detrás de "socios" uruguayos. Aún así, las inversiones forestales y los fondos de ahorro previsional, nacionales y extranjeros, no están obligados a "blanquear" la propiedad de la tierra. Pero deberán demostrar que invierten en teconología y emplean trabajadores uruguayos. Se debate también la posibilidad de impedir que los extranjeros adquieran tierras en las fronteras y poner topes a las compras de empresas extranjeras11.

Sin embargo, en el seno del gobierno hay diferencias entre quienes creen que toda inversión es positiva y los que siguen apostando a que sea el Estado, y no las grandes multinacionales, quien decida hacia dónde, cómo y en qué áreas debe crecer el país.

Uno de los graves problemas que está generando la soja es que los hábitos de siembra han cambiado radicalmente. Los agricultores tradicionales, aún tratándose de grandes empresarios, practican la rotación de cultivos agrícolas con pasturas, como forma de preservar la tierra. La fertilidad que se pierde durante los cultivos se recupera en la etapa de pasturas, por la materia orgánica que aportan.

Pero los sojeros utilizan la agricultura continua, que los diferencia del resto de los agricultores. Al no haber rotación, la tierra no se recupera y requiere cada vez más fertilizantes y agrotóxicos. Pero la agricultura continua es posible porque se ha incoporado el sistema de siembra directa, que sustituye el laboreo convencional que removía la tierra en profundidad.

La siembra directa introduce las semillas sin remover la tierra, lo que podría reducir la erosión. Este sistema depende del uso masivo de herbicidas para controlar las malezas, pero se lo fomenta por ser más económico y evitar la rotación con las pasturas, lo que intensifica el uso de la tierra. Según los especialistas, por no haber laboreo convencional y porque el rastrojo de la soja se descompone más rápido que el de otros cultivos, durante seis meses la tierra se queda sin cobertura vegetal, por lo tanto el impacto de la lluvia aumenta la erosión. La soja es uno de los cultivos que más afecta la fertilidad del suelo.

Esto llevó al ministro de Ganadería, Ernesto Agazzi, a señalar que "el desarrollo agropecuario debe ser ambientalmente, económicamente y socialmente sustentable". Advirtió que es posible que "la angurria de ganar mucho ahora con una agricultura muy intensiva, no sea sostenible con los recursos que como país tenemos", y dijo que "formar un centímetro de suelo lleva mil años y destruirlo sólo un rato". Llamó a los productores a cuidar la fertilidad del suelo porque "es un recurso público"12.

Nuevo bloque de poder
Los países del Mercosur han desplazado a los Estados Unidos como principales productores de soja en el mundo. En efecto, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (a los que debería sumarse Bolivia, por su elevada producción en el departamento de San Cruz), alcanzaron 105 millones de toneladas anuales de soja, frente a 87 millones de Estados Unidos.

Este cambio forma parte del proceso de reprimarización de las economías de la región, orientada hacia la exportación, en base a los nuevos desarrollos tecnológicos de la agricultura industrial. Dicho de otro modo, a esta parte del mundo le corresponde—en la división internacional del trabajo—la producción de commodities agrícolas para alimento del ganado del Norte. Por eso, el área de soja se incrementó en un 120% en América Latina entre 1990 y 2005.

Uno de los cambios decisivos que introdujo la soja, es la modificación de la organización empresarial. El eje de la cadena se trasladó del cultivador al comprador de granos, que se convirtió en la fuente de financiación principal13. Esto explica, en gran medida, el papel de las grandes empresas multinacionales y la concentración de la producción, y que la agricultura haya pasado a ser un simple negocio especulativo.

Un segundo elemento a tener en cuenta, es el grado de industrialización de la soja. La mayor parte de la soja se exporta en grano sin procesar, con la excepción de Argentina. En la zafra 2007, en Brasil sólo se industrializó el 52% de la producción, pero Argentina procesó el 71% de su producción bajo la forma de harinas y aceite de soja14. Uruguay es el caso opuesto: sólo industrializa el 5%, mientras el 95% se exporta en grano.

Resulta evidente que exportar granos genera muy pocos puestos de trabajo. Argentina elevó los impuestos a las exportaciones de grano como forma de potenciar la industria alimenticia, a la que el gobierno subsidia. De alguna manera, la política argentina favorece la creación de empleo, aunque no existe política distributiva del gobierno que se limita a favorecer a los grandes grupos productores y exportadores de harina y aceite, con los que mantiene una sólida alianza.

En este punto, resulta interesante constatar que, aunque practican políticas parcialmente distintas, los resultados favorecen siempre a los mismos. El 50% del procesamiento de grano en Brasil corresponde a cuatro empresas, siendo las tres primeras estadounidenses: Bunge, ADM y Cargill. En Argentina, sólo tres empresas controlan el 50%, siendo dos de ellas Bunge y Cargill, y una tercera la agentina Vicentín15. La fase industrial está en las mismas manos, y tan concentradas, como la fase comercial.

Volvamos a Uruguay, país que no industrializa la soja y donde la concentración de las exportaciones es mayor aún que entre sus vecinos. Las cinco mayores controlan el 77% de las exportaciones. La primera es la estadounidense ADM (Archer Daniels Midland), con el 21.5% de la soja exportada. En 1996, el Departamento de Justicia de Estados Unidos le puso la mayor multa criminal antimonopólica en la historia del país, de 100 millones de dólares, por su papel en el cartel de lisina y ácido cítrico.

La segunda es la estadounidense Cargill, con el 18.6%. Luego vienen tres grupos argentinos: Agronegocios del Plata, del grupo Los Grobo, que controla el 15%; seguido de Pérez Companc, con el 11%; y en quinto lugar una subsidiaria de Dreyfus, Uruagri, con el 10.6%16. En suma: dos multinacionales estadounidenses controlan el 40% de las exportaciones uruguayas de soja, en tanto tres argentinas controlan otro 37%. Para completar el panorama, debe decirse que Uruguay es un importador de harinas, aceites y derivados industriales de la soja, y de todos los insumos que necesita el cultivo, desde semillas hasta agroquímicos y fertilizantes. Exportamos granos en bruto y los importamos industrializados.

Estos son los nuevos factores de poder, en el país y en la región. Los gobiernos progresistas de Luiz Inacio Lula da Silva, Cristina Fernández y Tabaré Vázquez, se vienen apoyando en este nuevo bloque de poder formado por las elites locales, vinculadas al agrobusiness y las multinacionales del sector. A raíz de la renuncia de Marina Silva como ministra de Medio Ambiente del gobienrno de Lula, el MST (movimiento sin tierra), señaló que se trató de una nueva victoria del agronegocio.

"El agronegocio es hoy protagonista de la gran destrucción de la Amazonia", que utiliza "la máquina estatal con fines privados". En base a ocupaciones ilegales por grandes latifundistas, se desmonta la selva para comercializar la madera, para luego se introducir ganado y soja. "Este proceso lo encabeza el capital financiero y las grandes multinacionales del agronegocio como Cargill, Bunge, Monsanto, Syngenta, Stora Enso y Aracruz", dice el MST17.

La alianza de los gobiernos del Cono Sur con el agronegocio es, como se dice en el Río de la Plata, "pan para hoy y hambre para mañana". En dos sentidos. Uno, literario, porque como se ha denunciado tantas veces, los monocultivos atentan contra la soberanía alimentaria. Y, en segundo lugar, porque los nuevos bloques de poder que estos gobiernos contribuyeron a fortalecer, ya comienzan a pedir más de lo que esos mismos gobiernos pueden darles, sin llegar a perder sus bases de apoyo popular. El lock out patronal argentino es una muestra de lo que se avecina.

Notas
Declaraciones al diario El País (España), 8 de junio de 2008.
"El País agropecuario", ob. cit.
Idem.
"Soja transgénica y sus impactos en Uruguay", ob. cit. p. 45.
Idem, p. 176.
Idem, pp. 43 a 45.
Idem, p. 178.
"Los dueños del Uruguay", ob. cit.
Idem.
"Soja transgénica y sus impactos en Uruguay", p. 142.
"Los dueños del Uruguay", ob. cit.
Raúl Zibechi, ob. cit.
"Soja transgénica y sus impactos en Uruguay", p. 25.
Idem, p. 159.
Idem, p. 163.
Idem, p. 29.
"Plantado no desmate", MST, 28 de mayo de 2008 en www.mst.org.br.



Raúl Zibechi es miembro del Consejo de Redacción del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales. Es colaborador mensual con el Programa de las Américas (www.ircamericas.org).

Para usar este artículo, favor de contactar a americas@ciponline.org. Las opiniones expresadas aqui son del autor y no necesariamente representan las opiniones del Programa de las Américas o el Centro para la Política Internacional.



Recursos

Blum A., Narbondo I., Oyantçabal G. y Sancho D, Soja transgénica y sus impactos en Uruguay, RAP-AL, Montevideo, marzo de 2008.

"El País Agropecuario", suplemento de El País (Uruguay) 26 de marzo de 2008.

"Los dueños del Uruguay", El País (Uruguay), 31 de mayo de 2008.

Raúl Zibechi, "El desembarco del agronegocio en Uruguay. La tentación del diablo", Brecha, mayo de 2008.
Publicado por Asamblea Tacuarembo en 21:51

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SALVEMOS EL PALMAR BUTÍA

Salvemos El Palmar Butiá


Estimad@s tod@s:
Próximamente será presentada esta carta a gobierno y representantes departamentales y nacionales. Es muy importante que nos juntemos para tener más peso en el planteo.
Si está de acuerdo pueden adherirse detallando nombre y apellido, C.I., y si pertenecen a un grupo u organización indicar a cual.
Luego de realizar su adhesión, pueden reenviarla a otro conocido de ustedes que pueda tener interés, pero por favor, asegúrense de enviar siempre una copia con vuestra adhesión a: salvemoselpalmar@gmail.com


CARTA ABIERTA A GOBERNANTES Y LEGISLADORES


Por la presente, las organizaciones y personas de la sociedad civil de Uruguay abajo firmantes expresamos nuestra más profunda preocupación por la ausencia de políticas efectivas tendientes a la conservación de las últimas Áreas representativas del Palmar Butiá Butia capitata en Uruguay. Es bien conocido que, en pocos años más, de no tomarse medidas urgentes, este ecosistema habrá desaparecido, perdiéndose para siempre todas las riquezas que contiene. Desde hace siglos los renuevos e individuos inmaduros de esta especie no sobreviven, o lo hacen solamente en sitios muy inaccesibles. Desde inicios del siglo pasado se vienen haciendo llamados de atención, por parte de técnicos y especialistas en conservación acerca de la necesidad de tomar medidas para protegerlo.
Desde entonces han pasado una tras otra diferentes banderas políticas,
infinidad de administraciones y ninguna ha puesto en marcha ninguna
política concreta para proteger este patrimonio natural. Hoy tenemos un Sistema Nacional de Áreas Protegidas y el Palmar Butiá sigue estando ausente.
La legislación actual de nuestro país contempla la protección de las palmas tal cual se encuentran hoy, reparando especialmente en individuos. Existen dos leyes que protegen a la palma y al palmar en su conjunto: Leyes Número 9.872 del año 1939 y 15.939 del año 1987 (Título IV-Capítulo I Artículo 25). Ninguna se ha puesto en práctica hasta el momento. Si bien estos magníficos ejemplares, verdaderas reliquias naturales, son conocidos y respetados por la población local, tampoco se han tomado medidas de ningún tipo a nivel departamental o nacional para su efectiva conservación.


En el año 1976 la UNESCO declaró a los bañados del Este, que incluyen los palmares Butiá, reserva de biosfera. Estos palmares, por ser un ecosistema único en el mundo se les considera Patrimonio de la Humanidad. Además se hallan en zonas que han sido declaradas sitio Ramsar para la conservación. La Convención sobre los Humedales, firmada en Ramsar, Irán, en 1971, es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y uso racional de los humedales y sus recursos. A pesar de que nuestro gobierno se comprometió internacionalmente a través de estos tratados a proteger estos ecosistemas, nada se ha llevado a la práctica hasta hoy.
Sin embargo, existen varios estudios y emprendimientos llevados adelantes por instituciones públicas y O.N.G. que han generado abundante información y documentación sobre este ecosistema y sus alternativas de conservación. Grupo Palmar, Universidad de la República, Casa Ambiental, Jardín Botánico de Montevideo, ONG Creciendo, PROBIDES, Universidade Federal de Rio Grande, ONG Verde Pampa de Rio Grande do Sul, son algunas de las instituciones que vienen trabajando desde hace décadas en esta problemática. A esto se suma el trabajo, muchas veces desconocido, de numerosas personas de la sociedad civil que han construido un importante conocimiento sobre el tema.
Este ecosistema se halla formado también por ejemplares de todas las edades, una alta biodiversidad asociada con una importante carga de fauna y flora, existiendo en él algunas especies raras y escasamente conocidas que viven en absoluta asociación a la palma Butiá. El palmar, a través del tiempo fue también una fuente importante de recursos económicos para numerosas empresas familiares y aún hoy se siguen obteniendo diversos productos: crin vegetal a partir de la hoja de palma para la elaboración de suelas para zapatillas, para el relleno de muñecas, colchones, asientos y respaldo de sillas y de vehículos, para armar limpia pies o felpudos, para la fabricación de escobillones y para los cilindros de las barredoras mecánicas. También se elaboró aceite de la almendra del coco de Butiá y jabón de coco. Las hojas de palmas se las utiliza para el quinchado de viviendas, graneros y resguardo de ganado. La penca fue y es aún usada como combustible en las cocinas a leña, hornos de campaña y de panaderías. La corteza del tronco de la palma Butiá era muy preciada por los herreros como un buen elemento combustible en las fraguas. También fue utilizado en el medio rural para la construcción de bateas para dar de beber agua o dar de comer ración al ganado. Existen relatos que indican que con el tronco se construían las paredes de galpones y graneros, luego se revocaban de barro. Su parte fibrosa fue un elemento de limpieza de utensilios domésticos, jugando el rol de la esponja de aluminio o de alambre actual. Con el tronco se confeccionaron macetas para plantas ornamentales, y la fibra interior, una vez descompuesta, era usada como un excelente abono orgánico. De los cocos se extraían las almendras para la elaboración del café de coco. La almendra también fue utilizada como alimento de aves y de cerdos, y para consumo humano. El coco también fue un buen combustible en los hogares rurales. Se utilizó además, mezclado con la tierra del cupí (termitero) para construir pisos de viviendas y galpones. Según crónicas que datan de fines del siglo XIX, en el Palmar de la Laguna Negra existió una fábrica que elaboraba aguardiente o vino de palma a partir de la savia extraída de los troncos a través de su cogollo. A esta bebida se le llamó Arak. Actualmente la cultura productiva del palmar se da especialmente en la producción artesanal de diversos productos a partir de su fruto: el Butiá. Entre lo que podemos destacar: miel, licor o caña, vino, helados, jalea, mermelada y salsa que se emplea para aderezar carnes magras. De la almendra se produce el "café de coco" y "licor de almendras". El Palmar Butiá entonces, ha significado y significa un recurso económico muy importante para buena parte de la población. En este sentido existen nuevos y vigorosos emprendimientos productivos que demuestran la utilidad económica actual de este ecosistema. El L.A.T.U., Comuna de Rocha y muchas instituciones no gubernamentales de reconocida trayectoria vienen desarrollando investigaciones y proyectos que apuntan a promover emprendimientos productivos vinculados al Palmar que tienen base en aquellos usos populares que registra la historia. Los Corrales de Palmas son otros testimonios de los usos del palmar. En la región de Castillos existen cerca de una treintena y hoy son el mudo testimonio de una riqueza cultural productiva cuyos orígenes se establecen allá por el siglo XVIII en la Vaquería del Mar de la Estancia del Rey, El Palmar.
Estos corrales forman parte de la riqueza histórica de la zona. Además, en poco tiempo mÁs ha de cumplirse el centenario del "Palmar de Tiburcio". Hoy es un magnífico ejemplo de dedicación y visión de futuro llevado adelante por un vecino llamado Tiburcio Rocha. Él dedicó buena parte de su vida al trasplante y salvación de gran número de palmas que hoy conforman tal vez, el único ecosistema de Palmar Butiá creado por el hombre.
El Palmar Butiá, forma parte también del patrimonio cultural de nuestra gente, de la identidad de los lugareños a los que se llama "Butiaceros". Es también objeto de multiplicidad de creaciones artísticas y en ese sentido hay que rescatar la expresión musical que realza la belleza del paisaje y donde el palmar está presente con frecuencia en numerosas creaciones. Por último, creemos que es innegable el valor actual y potencial que este ecosistema tiene como recurso turístico.


En las primeras décadas del siglo veinte, según crónicas de la época, llamaba la atención la escasez de palmas jóvenes, lo que ya predecía la disminución paulatina de los palmares. Ya, en esa ocasión, se reclamaba al gobierno que actuara urgentemente efectivizando planes de gestión, manejo y conservación. También se puso énfasis en la creación de un Parque Natural con carácter
de Monumento Nacional. Nada de eso prosperó. Hoy vemos con honda preocupación la proliferación de inversiones multimillonarias en dólares para desarrollar el sector forestal y no vemos ni una acción concreta por parte del gobierno en la protección efectiva de nuestros palmares. Las últimas Áreas de Palmar Butiá siguen dependiendo de la buena voluntad de propietarios particulares y productores. Estos verdaderos monumentos vivos, patriarcas que resisten y mantienen un patrimonio histórico de todos, difícilmente puedan conservarse eternamente. Del rescate, valoración y registro de la historia que contienen podremos profundizar nuestras raíces, afirmar nuestra identidad y construir nuestro futuro. Todo un ecosistema, único en el mundo, corre severo riesgo de desaparecer. Toda su carga de diversidad biológica, con todo su potencial farmacéutico, económico, cultural y científico se perderá para siempre si no tomamos las medidas necesarias ya. Creemos que de nuestra conciencia respecto al tema y de la acción responsable del gobierno que nos representa, depende la salvación del palmar. Por estas razones, las organizaciones ambientalistas de Uruguay y los ciudadanos abajo firmantes instamos al gobierno y a los legisladores a que: ô€‚ƒ En lo que refiere a la instrumentación de políticas de conservación del Palmar Butiá:
1) designen un grupo multidisciplinario de especialistas que conformen una comisión de trabajo operativa que defina Áreas de alta prioridad de conservación y las acciones concretas a desarrollar en cada una de ellas.
2) convoquen para participar de la misma a representantes de la sociedad civil organizada.
3) destinen el presupuesto necesario para la puesta en marcha urgente de las acciones definidas por dicha comisión en aquellas Áreas de alta prioridad.
4) Destinen el personal necesario para efectivizar el control de las Áreas a conservar y realice los monitoreos ambientales en correspondencia a un Área protegida.


Es hora de asumir una actitud responsable y de compromiso a favor de un desarrollo sostenible, y en pleno respeto de los derechos humanos y del medio ambiente en nuestro país.


Agradeciendo de antemano la atención que Uds. prestarán a esta carta, les enviamos un cordial saludo.
Atentamente,

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